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Vicenzo di quatrocento

martes 14 de diciembre de 2010

TOLERANCIA Y PROGRESO

Hace unos meses plasmé en la revista socialista de mi pueblo, Alcocer, este texto en el que aglutiné ideas que fui cogiendo de aquí y de allá. Aunque ya está editado, como creo que no tiene demasiada difusión dentro del término, me permito, con el permiso de mis amigos y compañeros de esta villa de la Hoya del Infantado, reproducirlo por aquí.


AL PROGRESO POR LA TOLERANCIA.

Si algo puede aprender una persona a lo largo de su vida, es que en este mundo por el que deambulamos de mejor o peor manera no hay lugar para verdades absolutas. Querer ver y juzgar a nuestros semejantes desde una única perspectiva es una visión simplista que nos conduce inequívocamente a la confrontación. La única manera de avanzar como seres humanos y como sociedad, es trabajar unidos en un ambiente de concordia, al cual se llega por medio de la tolerancia.

La persona tolerante explica, justifica, dialoga, comprende, acepta y respeta al otro. Y tales actuaciones no deben ser confundidas con el sacrificio, el conformismo o la indiferencia.

No obstante, la tolerancia tiene límites que hacen posible la sana convivencia entre las personas; de tal modo, las acotaciones de la tolerancia son instauradas por las sociedades a través de normas y leyes, y son tan diversas como las tendencias de cada uno de nosotros. Lo que si está muy claro es que los límites de la tolerancia se alcanzan cuando se transgrede el respeto y la libertad del prójimo.

Por otro lado, tolerancia significa la aceptación y el respeto por la diversidad de culturas, razas, tendencias sexuales, creencias religiosas e ideologías políticas. La tolerancia es una actitud de consideración, aceptación y disposición a admitir en los demás una manera de ser, pensar y obrar distinta a la propia. No es lícito valorar previamente la credibilidad de las personas y sus proyectos por el mero hecho de no coincidir con los nuestros, estén o no inducidos por otros.

Según el mejicano Pablo Latapí Sarre, doctor en filosofía, la tolerancia es permitir al opuesto sumarse a un propósito común sin pretender eliminarlo y sin que deje de ser opuesto o diferente. Es sumar esfuerzos en un solo sentido, aportando cada individuo lo mejor de sí en beneficio de todos. Es trabajar conjuntamente con el que es, o con el que piensa distinto, valorándonos bajo los mismos parámetros, enfatizando aciertos y superando carencias en aras del bien común.

Ser tolerante es ante todo adquirir convicciones firmes y valores profundos, aceptando a la oposición como “el que piensa diferente”, conciliando intereses y conviniendo la participación de todos; es imprescindible para la paz entre los individuos que es la mejor forma de progresar.

Vemos actualmente como los políticos de cualquier nivel se enzarzan en discusiones a veces ridículas, pueriles, a menudo vergonzosas para cualquiera que no sean ellos. No debemos caer en tales disputas pues a nada nos llevan, siendo nuestra obligación demostrarles que es posible vivir en armonía y hacer cosas en común aunque no seamos iguales ni pensemos del mismo modo. No nos debe obsesionar la idea de que pertenecemos a tal o cual partido político o creamos en esto o en aquello porque, a la postre, sabemos que nadie, absolutamente nadie está en posesión de la verdad absoluta; no debemos hacer un fin de lo que debería ser tan sólo un medio para la consecución de nuestros intereses.

Estoy seguro de que todos sabemos que si fuésemos capaces de dialogar y confrontar nuestras opiniones de manera adecuada y respetuosa, llegaríamos a la conclusión de que tenemos más cosas que nos unen de las que nos separan.

He aquí algunos principios a partir de los cuales es posible aprender a ejercer la tolerancia:
 
1. Reconocer que todos los seres tienen diferentes capacidades, por lo que sobresalen en diferentes ámbitos.

2. Aceptar que nadie posee la verdad absoluta a excepción de Dios, y que aún esta concepción, sólo la sostienen los creyentes.

3. Aplicar la regla de oro de las religiones: no hagas a otros lo que no desees que hagan contigo.

4. Evitar ver la paja en el ojo ajeno sin ver primero la viga en el propio.

5. Aceptar que cuando se descalifica a otro, normalmente se descalifica uno mismo.

6. Reconocer las propias intolerancias y otorgarles su justa dimensión.

7. Dialogar con la fuerza opositora, a fin de descubrir puntos de coincidencia.

8. Buscar siempre oportunidades de colaboración basadas en las capacidades del opuesto y no precisamente en sus debilidades.

9. Enfatizar lo que une a las personas, en lugar de lo que las divide.

10. Aprender que en una negociación habrá que ceder algo para ganar algo.

11. Entender que el poder es un elemento fáctico; cambia con el tiempo y siempre es relativo. Hoy se tiene, mañana no. Hoy se ejerce sobre alguien, mañana lo ejercerán sobre uno.

12. Comprender que en esta vida no se puede ganar todo, ni se puede ganar siempre.

Estos sencillos pasos pueden contribuir al inicio de una convivencia solidaria y constructiva. Si todos los individuos, especialmente los dirigentes a cualquier nivel, pudieran tener en mente estos puntos, se daría el primer paso hacia una mejor convivencia tan necesaria para salir airosos de cualquier dificultad.

Quiero acabar con un cuento sobre el Buda Sakya Muni:
 
Había una persona que lo envidiaba e insultaba. Pero el Buda se mantuvo en calma y en silencio. Cuando finalmente la persona terminó de insultarlo, Sakya Muni le preguntó con una sonrisa: “Amigo mío, si una persona da algo a otra persona y esa persona rehúsa aceptarlo, entonces, ¿de quién es esa cosa?” Esa persona respondió bruscamente: “Por supuesto, pertenece al que lo da.” Sakya Muni dijo, “Correcto. Me has estado insultando hasta ahora. Si no acepto tus insultos, entonces, ¿quién los recibirá?” Al escuchar las sabias preguntas, la persona se quedó callada y ya no se atrevió más a insultar al Buda.

El carácter moral tiene mucho que ver con la tolerancia. Cuando se cultiva la tolerancia, se adquiere un carácter noble y las cualidades morales se elevan. Y se abre un ancho y luminoso camino hacia el futuro.